- Kills
- 132
- +0 in the last 90 days
- Losses
- 36
- +0 in the last 90 days
- Efficiency
- ISK Efficiency 98%
- ISK destroyed
- 249.60B
- +0 in the last 90 days
- Activity
- Inactive
- 0 kills/day · last 90 days
Combat Record
Career-long numbers from eve-kill
Combat
- Kills
- 132
- Losses
- 36
- Danger Ratio
- 97%
- Final Blows
- 85
- Points
- 119
ISK
- Destroyed
- 249.60B
- Lost
- 6.13B
- Balance
- +243.47B
- ISK Efficiency
- 98%
Solo
- Solo Kills
- 49
- Solo Ratio
- 37%
- Avg Kills/Day
- —
Other
- NPC Losses
- 1
- NPC Loss Ratio
- 3%
- Activity
- Inactive
Damage Dealt6.5M
Damage Ratio · 93%
Damage Taken483.1K
Activity
What they fly, where they fight, latest kills and losses
Most Valuable
The priciest kills in the window
Matchups
Who they kill, who kills them, what they lose
Last 90d
Killed
Killed By
Hulls LostLosses broken down by hull class.
In-game bio
Renegada del abismo, mártir voluntaria del Locksley Wormhole Project
Nadie recluta a alguien como Saraibah. Simplemente aparece. Un día estás anclando una burbuja en silencio y al siguiente oyes su voz distorsionada por el casco: “Traed los rezos, que hoy me exploto yo”.
Antes de Locksley, saltaba de agujero en agujero, dejando cápsulas rotas y podmails huérfanos. Nunca pidió permiso. Nunca esperó órdenes. Si algo no le gustaba, usaba un clon de salto y volvía con ganas de morir gloriosamente.
En combate, es una fuerza de la naturaleza: lanza su nave como quien lanza una antorcha encendida a un depósito de combustible. Clones baratos, naves ajustadas al filo del abismo, y una certeza brutal: alguien va a morir, y suele no ser ella. Pero si lo es, sonríe. Porque volverá. Porque siempre vuelve.
Saraibah no necesita gloria, necesita sangre. No le interesan los números ni el zKillboard. Le interesan las reacciones, el caos, el agujero vacío después de la explosión. Cada muerte que provoca es un mensaje: “Sí, era yo, y volveré a hacerlo”.
Nadie recluta a alguien como Saraibah. Simplemente aparece. Un día estás anclando una burbuja en silencio y al siguiente oyes su voz distorsionada por el casco: “Traed los rezos, que hoy me exploto yo”.
Antes de Locksley, saltaba de agujero en agujero, dejando cápsulas rotas y podmails huérfanos. Nunca pidió permiso. Nunca esperó órdenes. Si algo no le gustaba, usaba un clon de salto y volvía con ganas de morir gloriosamente.
En combate, es una fuerza de la naturaleza: lanza su nave como quien lanza una antorcha encendida a un depósito de combustible. Clones baratos, naves ajustadas al filo del abismo, y una certeza brutal: alguien va a morir, y suele no ser ella. Pero si lo es, sonríe. Porque volverá. Porque siempre vuelve.
Saraibah no necesita gloria, necesita sangre. No le interesan los números ni el zKillboard. Le interesan las reacciones, el caos, el agujero vacío después de la explosión. Cada muerte que provoca es un mensaje: “Sí, era yo, y volveré a hacerlo”.