- Kills
- 8
- +0 in the last 90 days
- Losses
- 40
- +0 in the last 90 days
- Efficiency
- ISK Efficiency 32%
- ISK destroyed
- 473.4M
- +0 in the last 90 days
- Activity
- Inactive
- 0 kills/day · last 90 days
Combat Record
Career-long numbers from eve-kill
Combat
- Kills
- 8
- Losses
- 40
- Danger Ratio
- 73%
- Final Blows
- 3
- Points
- 8
ISK
- Destroyed
- 473.4M
- Lost
- 1.03B
- Balance
- -555.9M
- ISK Efficiency
- 32%
Solo
- Solo Kills
- 3
- Solo Ratio
- 38%
- Avg Kills/Day
- —
Other
- NPC Losses
- 11
- NPC Loss Ratio
- 28%
- Activity
- Inactive
Damage Dealt51.5K
Damage Ratio · 22%
Damage Taken183.0K
Activity
What they fly, where they fight, latest kills and losses
Most Valuable
The priciest kills in the window
Matchups
Who they kill, who kills them, what they lose
Last 90d
Killed
Killed By
Hulls LostLosses broken down by hull class.
In-game bio
¿Mi nombre?
Nacho Vankisher. Sí, suena como si alguien en una taberna gallente estuviera bromeando con nombres de marca y genética. Pero es mío. Y si estás leyendo esto, probablemente ya sepas que no soy alguien fácil de encasillar.
Nací en la ciudad flotante de Fricoure Prime, con un cóctel genético aprobado por el Senado y una educación pagada por el entretenimiento masivo. Mis padres eran diseñadores de ambientes VR para zonas de placer en Luminaire, y yo crecí entre artistas, modelos y funcionarios corruptos con demasiado vino en las venas. Supongo que se podría decir que nací en una burbuja. Una muy cara, muy brillante… y completamente hueca.
Me uní a la Academia Federal por aburrimiento.
Sí, en serio. Tenía la nota, la recomendación, y cero intención de convertirme en “otro heredero de la élite cultural gallente”. La cápsula me llamaba porque, en el fondo, siempre he querido una cosa: libertad absoluta. No democracia, no política, no ideales. Libertad real. La clase de libertad que se siente cuando estás a años luz de cualquier jurisdicción y tu crucero puede borrar estaciones enteras si tienes un mal día.
No soy un héroe. Ni un villano, aunque algunos aseguran lo contrario.
He trabajado para megacorporaciones, saboteado contratos Caldari, traficado datos sensibles solo por adrenalina. A veces por dinero, a veces por placer. Me he enamorado en estaciones de paso. Me he casado. Me he divorciado. Me he clonado. He muerto dos veces, ambas en circunstancias que dan para una buena serie holovid.
Mi nave insignia es un Ishtar tuneado, lo más gallente que se puede ser: drones letales, tecnología experimental, estética impecable. Pero tengo una flota personal con nombres ridículos: Existential Crisis, The Velvet Guillotine, Ctrl+Z. Qué le voy a hacer, tengo sentido del humor.
No creo en la moral universal. Creo en la belleza del caos, en el valor de una decisión sin justificación. Ser capsulista me dio el poder de elegir mi vida cada día. Y si me aburro… siempre puedo destruir algo para sentir que existo.
Y tú, ¿eres libre de verdad?
Porque yo lo soy. Y no es tan bonito como lo pintan.
Pero es infinitamente más real.
Nacho Vankisher. Sí, suena como si alguien en una taberna gallente estuviera bromeando con nombres de marca y genética. Pero es mío. Y si estás leyendo esto, probablemente ya sepas que no soy alguien fácil de encasillar.
Nací en la ciudad flotante de Fricoure Prime, con un cóctel genético aprobado por el Senado y una educación pagada por el entretenimiento masivo. Mis padres eran diseñadores de ambientes VR para zonas de placer en Luminaire, y yo crecí entre artistas, modelos y funcionarios corruptos con demasiado vino en las venas. Supongo que se podría decir que nací en una burbuja. Una muy cara, muy brillante… y completamente hueca.
Me uní a la Academia Federal por aburrimiento.
Sí, en serio. Tenía la nota, la recomendación, y cero intención de convertirme en “otro heredero de la élite cultural gallente”. La cápsula me llamaba porque, en el fondo, siempre he querido una cosa: libertad absoluta. No democracia, no política, no ideales. Libertad real. La clase de libertad que se siente cuando estás a años luz de cualquier jurisdicción y tu crucero puede borrar estaciones enteras si tienes un mal día.
No soy un héroe. Ni un villano, aunque algunos aseguran lo contrario.
He trabajado para megacorporaciones, saboteado contratos Caldari, traficado datos sensibles solo por adrenalina. A veces por dinero, a veces por placer. Me he enamorado en estaciones de paso. Me he casado. Me he divorciado. Me he clonado. He muerto dos veces, ambas en circunstancias que dan para una buena serie holovid.
Mi nave insignia es un Ishtar tuneado, lo más gallente que se puede ser: drones letales, tecnología experimental, estética impecable. Pero tengo una flota personal con nombres ridículos: Existential Crisis, The Velvet Guillotine, Ctrl+Z. Qué le voy a hacer, tengo sentido del humor.
No creo en la moral universal. Creo en la belleza del caos, en el valor de una decisión sin justificación. Ser capsulista me dio el poder de elegir mi vida cada día. Y si me aburro… siempre puedo destruir algo para sentir que existo.
Y tú, ¿eres libre de verdad?
Porque yo lo soy. Y no es tan bonito como lo pintan.
Pero es infinitamente más real.